Cruzó la calle sin mirar pensando en el misterio que aquella chica nueva le había creado. Silke estaba acostumbrada a controlarlo todo, pero ahora se encontraba perpleja y llena de dudas que le generaban miedo ante lo desconocido. Mientras buscaba las llaves de casa pensaba en cómo iba a plantearle el tema a su madre, tras abrir la puerta la cerró delicadamente con la intención de ganar tiempo pero su madre se le adelantó.
- Silke, ¿se puede saber qué diablos te pasa? - preguntó su madre sobresaltada.
- Nada, no sé a qué viene esa pregunta - respondió rápidamente.
- He estado toda la mañana en casa y he notado el miedo que has tenido desde que te dejé en el instituto y que por lo que veo sigues teniendo. ¿Se puede saber dónde has ido y qué ha pasado para que reacciones así? - preguntó su madre con un tono cabreado.
- Madre... he estado en el instituto, pero hay una chica que entró el sexto día de clase que me produce cierta intriga. Sé que oculta algo pero no sabría decir el qué y el no saberlo me atemoriza.
- Una chica nueva que te atemoriza... el hecho de que sea nueva es sospechoso. Por ello quiero que te acerques a ella, vigílala, gánate su confianza y averigua todo lo que puedas, yo mientras tanto lo haré desde fuera, tranquila que si esconde algo sabremos lo que es.- le dijo su madre cuando ya estaba más calmada.
- Gracias mamá, espero que solo sea una sensación mía. Aunque no me suelo equivocar con ellas. - agradeció Silke mientras se asustaba de nuevo.
- Escúchame bien Silke, no entiendo por qué te asustas con tanta facilidad sabes de sobra que en un caso extremo puedes actuar con todas tus fuerzas, pero solo cuando sea una situación de vida o muerte porque sino seremos nosotras no las que levantemos sospechas y eso no nos conviene - le tranquilizó su madre.
- Me produce pánico porque vi como se llevaron a papá y él era muchísimo más fuerte que yo y de nada le sirvió... - Silke fue incapaz de finalizar la frase, su lloro se lo impidió.
- Lo de tu padre sucedió porque nos pilló desprevenidos y ello nos enseñó a permanecer siempre alerta, por ello ahora sientes miedo, es una reacción de aviso ante un posible peligro y eso es lo que te puede salvar la vida.
Anne la abrazó mientras le daba besos y le decía que todo iría bien. Tras un largo tiempo Silke se separó y dijo:
- Todo irá bien, somos más fuertes que todo esto, lo superaremos - dijo enérgicamente - en cuanto a esa chica, el profesor le ha preguntado que si era la nieta de los Yerg a lo cual ha contestado que sí.
- ¿Los Yerg? Tengo entendido que viven aquí desde hace muchos años, al menos unos cuarenta. Si realmente es su nieta no hay nada que temer. Pero de todos modos tenemos un hilo del que tirar, tú encárgate de esa chica y yo investigaré acerca de los Yerg y les haré una pequeña visita.
Silke asintió con la cabeza y se dirigió a su habitación. Se encerró y se echó sobre la cama, apagó las luces y miró el techo llenó de estrellas fluorescentes que había colocado con su padre a penas dos meses antes. El falso universo que veía le producía una gran nostalgia con sus respectivas lágrimas, pero de pronto sintió algo en su interior: ese miedo de nuevo. Se levantó de la cama y vio que Schwan estaba en la calle cogiendo una especie de medallón que apenas podía visualizar con su mano derecha. Silke se escondió tras la ventana mientras espiaba a Schwan. Su compañera de clase estaba mirando fijamente cada una de las ventanas de su casa, lo cual la asustó todavía más. Silke bajó corriendo las escaleras alertando a su madre.
- ¡Mamá! ¡Mamá! -gritaba.
- ¿Qué sucede? Noto que tu miedo ha aumentado mucho.
- Está aquí, Schwan en la calle observando nuestra casa. ¡Viene a por nosotras! - le alertó mientras su madre fruncía el ceño.
- Escúchame, sube a tu cuarto y quédate allí hasta que yo te lo diga - le ordenó su madre.
- Pero, ¿y tú qué? - preguntó Silke asustada.
- Haz lo que te he ordenado que yo me encargo.
Silke subió las escaleras a saltos y se encerró en su habitación tal y como su madre le había dicho. Se escondió de tal modo que veía lo que sucedía en la calle a través de su ventana sin ser vista y ahí seguía Schwan observando fijamente sus ventanas, pronto creyó ser vista por ella lo cual la estremeció. Pero el ver a su madre entrar en escena le hizo ponerse en alerta, tanto a ella como a Schwan que salió corriendo al verla. Silke escuchó unos gritos que provenían de la planta baja, era su madre.
-¡Silke! Ya puedes bajar.
-¿Qué ha pasado? He visto como salía corriendo - preguntó intrigada.
-No lo sé... me vio, la llamé y se fue asustada. Ciertamente a mi también me produce una sensación bastante extraña y difícil de explicar. No sé que busca esa chica, pero creo que ni ella misma lo sabe. Con suerte no sabrá que vives aquí, porque de lo contrario te será imposible averiguar qué es lo que quiere y porque se siente tan perdida.
-Haré todo lo que pueda, pero a mi modo, poco a poco para evitar cualquier sospecha, porque si realmente está perdida se asustará con facilidad y huirá.
-Ciertamente hay que ser cautelosas y aprovecharnos de sus inseguridades las cuales la harán vulnerable ante nosotras, es nuestra. -aseguró su madre.


